Recetario
Explora nuestras recetas por licor base, nivel de dificultad u ocasión.
Los seis combinados con tónica →Twists: variaciones de los clásicos →
72 recetas

Whisky & Tonic
El pariente incomprendido del Gin & Tonic. Bien montado es un trago largo, seco y sorprendentemente refrescante; mal montado es un vaso de tónica con sabor a madera.
Ver receta →
Aperol Spritz
Luminoso, burbujeante y refrescante. El color naranja del atardecer italiano en un vaso.
Ver receta →
Arnold Palmer
Té negro helado y limonada a partes iguales. Nada más. Lleva el nombre del golfista que lo pedía así, y es el trago sin alcohol más refrescante que existe.
Ver receta →
Aviation
Un cóctel de color lavanda que evoca el cielo de la era pionera de la aviación. Floral, cítrico y con un misterioso fondo de cereza del licor de maraschino.
Ver receta →
Bee’s Knees
Ginebra, limón y miel. La miel no se echa tal cual —se hunde y no se integra—, sino como sirope, y esa es toda la técnica del trago.
Ver receta →
Bloody Mary
El rey de los cócteles salados. Umami, picante y reconfortante. No es solo una bebida; es una experiencia gastronómica en un vaso.
Ver receta →
Boulevardier
El primo americano del Negroni. Más cálido, más dulce y con la profundidad del whisky. Un cóctel que abraza con cada sorbo.
Ver receta →
Caipirinha
Rústico, vibrante y auténticamente brasileño. El sabor de la caña de azúcar fresco con un toque cítrico irresistible.
Ver receta →
Carajillo
El cóctel de café mexicano por excelencia. Dulce, aromático y con el equilibrio perfecto entre el amargo del espresso y la vainilla cítrica del Licor 43. Mucho más suave que un Espresso Martini.
Ver receta →
Charro Negro
Tequila con refresco de cola y mucha lima. En México se pide sin pensarlo y fuera casi no se conoce, que es de las pocas injusticias que tienen arreglo fácil.
Ver receta →
Clover Club
Un cóctel "pretty in pink" de la era pre-prohibición. Cremoso, afrutado y con una espuma sedosa que lo hace visualmente deslumbrante. Un clásico de Filadelfia.
Ver receta →
Corpse Reviver No. 2
El "resucitador de muertos". Un cóctel pre-prohibición de partes iguales, equilibrado y sorprendentemente ligero. El enjuague de absenta es su sello distintivo.
Ver receta →
Cosmopolitan
Marcado para siempre por los años noventa, pero bien hecho es un trago serio: seco, cítrico y con un color que no necesita presentación.
Ver receta →
Cuba Libre
Ron, cola y lima. Suena a que no tiene misterio, y por eso se sirve mal en todas partes: sin lima suficiente es otra bebida, y bastante peor.
Ver receta →
Daiquiri
Tres ingredientes y ningún lugar donde esconderse: ron, lima y azúcar en equilibrio exacto. El cóctel con el que los bartenders miden su técnica.
Ver receta →
Dark 'n' Stormy
La tormenta perfecta en un vaso. El contraste entre el ron oscuro dulce y la ginger beer picante crea un espectáculo visual y gustativo. Nacido en las islas Bermudas.
Ver receta →
Division Bell
Mezcal, Aperol, maraschino y lima. Phil Ward lo montó en 2009 sobre el esqueleto del Last Word, y de paso convenció a media Nueva York de pedir mezcal.
Ver receta →
Dry Martini
eco, potente y cristalino. Es el cóctel más icónico de la historia, envuelto en un aura de sofisticación y un sabor profundamente botánico.
Ver receta →
El Diablo
Tequila reposado, grosella negra, lima y jengibre picante. Suena raro sobre el papel y funciona a la primera: el cassis oscurece el trago y el jengibre lo levanta.
Ver receta →
Espresso Martini
Sofisticado, cremoso y estimulante. La unión perfecta entre el mundo de la coctelería nocturna y el café de especialidad.
Ver receta →
Espresso tonic
Un espresso vertido sobre tónica con hielo. Nació en las cafeterías nórdicas y se ha comido las cartas de medio mundo, con razón: es amargo, cítrico y despierta.
Ver receta →
French 75
Elegante, burbujeante y con un "poder de fuego" sorprendente. Como el cañón francés de 75 mm que le dio nombre, este cóctel impacta con sutileza.
Ver receta →
Gimlet
La esencia de la coctelería reducida a su mínima expresión. Cítrico, seco y brillantemente refrescante. Nacido en la Marina Real Británica para combatir el escorbuto.
Ver receta →
Gin & Tonic
El trago más fácil de preparar y el más fácil de arruinar. La diferencia entre uno correcto y uno memorable está en el hielo, la temperatura y cómo se sirve la tónica.
Ver receta →
Gold Rush
Un Whisky Sour al que le quitas el azúcar y la clara y le pones miel. Nació en Nueva York en 2001 y se ha ganado el sitio: con tres ingredientes sabe más completo que el original con cinco.
Ver receta →
Hanky Panky
Un Negroni transformado por el toque amargo y medicinal del Fernet Branca. Creado por Ada Coleman en el American Bar de Londres en 1925, es sofisticado, complejo y sorprendentemente equilibrado.
Ver receta →
Hot Toddy
El remedio de la abuela que resulta ser un cóctel decente. Caliente, dulce y ácido a la vez, y con el whisky justo para que se note sin quemar.
Ver receta →
Hugo Spritz
La alternativa al Aperol Spritz para quien no lleva bien el amargor. Floral en lugar de amargo, y con hierbabuena y lima dentro que lo hacen bastante más refrescante que el original.
Ver receta →
Irish Coffee
El abrazo cálido en una taza. Café fuerte, whisky suave y crema flotante que se funde lentamente. Inventado en el aeropuerto de Foynes, Irlanda, en 1942.
Ver receta →
Long Island Iced Tea
El cóctel más famoso por su potencia. A pesar de su nombre, no contiene té; su color marrón proviene de la cola. Equilibra cinco licores en una bebida sorprendentemente bebible.
Ver receta →
Mai Tai
Complejo, exótico y lleno de matices. La joya de la corona de los cócteles Tiki. "Mai Tai" significa "lo mejor" en tahitiano.
Ver receta →
Manhattan
Anterior al Martini y, para muchos, superior. Whisky de centeno y vermut rojo en una proporción que no admite descuidos: es un trago de sobremesa, para beber despacio.
Ver receta →
Margarita
El cóctel mexicano más famoso del mundo: tequila, licor de naranja y lima en perfecto equilibrio, con borde de sal.
Ver receta →
Maximilian Affair
Mezcal, St-Germain, Punt e Mes y limón. Misty Kalkofen lo bautizó por el emperador que Francia le puso a México, y el trago cuenta esa historia sin decir nada.
Ver receta →
Mezcal Mule
El humo del mezcal contra el picante de la cerveza de jengibre. Una versión con más carácter del clásico Moscow Mule, y la puerta de entrada perfecta al mezcal.
Ver receta →
Mezcal Negroni
El Negroni de siempre con mezcal en lugar de ginebra. El amargo del Campari y el humo del agave tiran en la misma dirección, y el trago gana cuerpo.
Ver receta →
Mint Julep
Bourbon, hierbabuena y una montaña de hielo picado en un vaso de metal que se escarcha por fuera. Más ritual que receta, y ahí está la gracia.
Ver receta →
Mojito clásico
El rey de los cócteles refrescantes: ron blanco, hierbabuena fresca, lima y un toque de azúcar. Nacido en La Habana y perfecto para el calor.
Ver receta →
Moscow Mule
Picante, cítrico y refrescante. Servido en su icónica taza de cobre, es tan visual como delicioso.
Ver receta →
Naked and Famous
Mezcal, Chartreuse amarillo, Aperol y lima a partes iguales. Ahumado, amargo y cítrico a la vez, y sale bien a la primera porque no hay proporción que acertar.
Ver receta →
Negroni
Cóctel intenso, amargo y aromático.
Ver receta →
New York Sour
El mismo Whisky Sour de siempre con una capa de vino tinto flotando encima. Parece un truco de escaparate y no lo es: el vino aporta taninos y fruta que el original no tiene, y cada sorbo sabe distinto según cuánto se hayan mezclado.
Ver receta →
Nojito (mojito sin alcohol)
Todo lo que hace bueno a un mojito —la hierbabuena, la lima, el frío— sin el ron. El problema de la mayoría de mocktails es que saben a limonada; este no.
Ver receta →
Oaxaca Old Fashioned
Un clásico moderno nacido en Nueva York en 2007: la estructura del Old Fashioned, pero con agave en lugar de whisky. Complejo, seco y con un final ahumado que se queda.
Ver receta →
Old Fashioned
El cóctel que definió la palabra "cóctel": whisky, azúcar, amargos y nada más. Elegancia pura desde el siglo XIX.
Ver receta →
Paloma
El trago que de verdad se bebe en México, mucho más que la Margarita. Tequila, toronja y sal: refrescante, ligero y difícil de dejar en uno solo.
Ver receta →
Paper Plane
Cuatro ingredientes en la misma medida y ninguno gana. Sam Ross lo creó en 2008 aplicándole al Last Word la lógica del whisky, y se ha convertido en uno de los pocos clásicos modernos que todo el mundo reconoce.
Ver receta →
Penicillin
Un "toddy frío" moderno creado en 2005. Reconfortante, medicinal y con un final ahumado que sorprende. El jarabe de miel y jengibre es su alma.
Ver receta →
Pisco Sour
El embajador de Perú en un vaso. Cremoso, cítrico y con un toque amargo de bitters que lo hace inconfundible. Un clásico sudamericano de fama mundial.
Ver receta →
Piña Colada
El embajador líquido del trópico por excelencia. Una mezcla dulce, rica y sumamente frutal que te transporta instantáneamente a una playa paradisíaca con un solo sorbo.
Ver receta →
Piña colada sin alcohol
Piña, crema de coco y hielo batidos hasta que quedan cremosos. Es el mocktail que más se pide, y con piña de verdad no hay quien note lo que le falta.
Ver receta →
Ponche de hibisco y jengibre
Color rubí, acidez natural y un golpe de jengibre al final. Se prepara por jarras, así que resuelve una fiesta entera sin que nadie tenga que quedarse en la barra.
Ver receta →
Ranch Water
Tequila, lima y agua con gas en la botella o en vaso alto. No hay dónde esconderse: con tres ingredientes, el tequila que uses se nota entero.
Ver receta →
Rob Roy
Nació en Nueva York en 1894 y se llama así por un forajido escocés. Cambiar el centeno por escocés parece poca cosa y le da la vuelta al trago.
Ver receta →
Ron & Tonic
El combinado que casi nadie pide y que sale sorprendentemente bien. El dulzor de la caña y el amargor de la quinina se equilibran solos, sin que haya que añadir nada para arreglarlo.
Ver receta →
Sazerac
El cóctel oficial de Nueva Orleans. Se prepara en un vaso y se sirve en otro, y la absenta solo pasa por dentro del cristal: no se bebe, se huele.
Ver receta →
Shirley Temple
Ginger ale con granadina y una cereza al fondo. Se inventó en los años treinta para que una niña tuviera algo que pedir, y sigue siendo el mocktail de referencia.
Ver receta →
Sidecar
Un sour refinado y atemporal. El equilibrio entre el calor del coñac, la dulzura del licor de naranja y la acidez del limón lo convierte en un clásico de los años 20.
Ver receta →
Single Village Fix
Un fix de manual: destilado, cítrico, azúcar y fruta machacada sobre hielo picado. Con mezcal y piña sale el trago de agave más fácil de beber que hay.
Ver receta →
Southside
Un Mojito refinado con gin en lugar de ron. Herbal, cítrico y con el carácter botánico del gin. Algunos dicen que nació en el 21 Club de Nueva York durante la Prohibición.
Ver receta →
Tequila & Tonic
Más seco que una Paloma y más interesante que un Gin & Tonic. El agave y el amargor de la quinina se entienden sorprendentemente bien.
Ver receta →
Tequila Sunrise
Tequila con zumo de naranja y un hilo de granadina que se hunde y tiñe el vaso de abajo arriba. Se bebe fácil y entra por los ojos antes que por la boca.
Ver receta →
The Last Word
Un cóctel de partes iguales que desafía la lógica. Herbal, cítrico, dulce y complejo. Rescatado del olvido en 2003, es ahora un pilar de la coctelería moderna.
Ver receta →
Tom Collins
Una limonada espumosa y sofisticada. Refrescante, ligero y con el carácter botánico del gin. Un clásico de Londres que nunca pasa de moda.
Ver receta →
Vampiro
Tequila con toronja y sangrita, escarchado con sal de chile. Rojo oscuro, salado y picante: el primo con carácter de la Paloma, y de los tragos más mexicanos.
Ver receta →
Vermut & Tonic
La hora del vermut, alargada. Lleva la mitad de alcohol que un Gin & Tonic y bastante más sabor, y por eso funciona a media tarde cuando ningún otro trago largo lo hace.
Ver receta →
Vesper
Ian Fleming lo escribió en Casino Royale con medidas exactas, y esas medidas siguen funcionando. El único martini que se agita con permiso.
Ver receta →
Virgin Mary
El Bloody Mary sin vodka, condimentado como es debido. Salado, picante y con cuerpo: el mocktail que se bebe despacio y acompaña a la comida.
Ver receta →
Vodka & Tonic
Dos ingredientes y ningún sitio donde esconderse. Es el más limpio de los combinados con tónica y también el que más gente prepara mal, porque cuando sale plano se echa la culpa al vodka y casi nunca es el vodka.
Ver receta →
Whisky Highball
En Japón lo tratan con la seriedad de un clásico y tienen razón: bien montado, es el trago largo más refrescante que existe con un destilado oscuro.
Ver receta →
Whisky Sour
La familia de los sours en su forma más reconocible: destilado, cítrico y azúcar, coronados por una espuma sedosa que cambia por completo la textura.
Ver receta →
White Russian
El trago que El Gran Lebowski rescató del olvido. Se sirve con la nata flotando y sin remover: cada sorbo pasa por las tres capas a la vez.
Ver receta →