Cócteles sin alcohol
Ver todo el recetarioUn buen trago sin alcohol no es un refresco con una rodaja de lima encima. El alcohol aporta cuerpo, amargor y una sensación cálida en boca; si lo quitas sin reponer nada, queda un vacío que se nota en el primer sorbo.
La solución está en construir esa estructura con otras piezas: acidez de cítrico recién exprimido, amargor de té o de tónica, textura de siropes o clara de huevo, y aromáticos que engañen a la nariz. Preparados con ese criterio, aguantan la comparación de tú a tú — y quien conduce esa noche deja de beber agua con gas.
7 recetas

Arnold Palmer
Té negro helado y limonada a partes iguales. Nada más. Lleva el nombre del golfista que lo pedía así, y es el trago sin alcohol más refrescante que existe.
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Espresso tonic
Un espresso vertido sobre tónica con hielo. Nació en las cafeterías nórdicas y se ha comido las cartas de medio mundo, con razón: es amargo, cítrico y despierta.
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Nojito (mojito sin alcohol)
Todo lo que hace bueno a un mojito —la hierbabuena, la lima, el frío— sin el ron. El problema de la mayoría de mocktails es que saben a limonada; este no.
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Piña colada sin alcohol
Piña, crema de coco y hielo batidos hasta que quedan cremosos. Es el mocktail que más se pide, y con piña de verdad no hay quien note lo que le falta.
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Ponche de hibisco y jengibre
Color rubí, acidez natural y un golpe de jengibre al final. Se prepara por jarras, así que resuelve una fiesta entera sin que nadie tenga que quedarse en la barra.
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Shirley Temple
Ginger ale con granadina y una cereza al fondo. Se inventó en los años treinta para que una niña tuviera algo que pedir, y sigue siendo el mocktail de referencia.
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Virgin Mary
El Bloody Mary sin vodka, condimentado como es debido. Salado, picante y con cuerpo: el mocktail que se bebe despacio y acompaña a la comida.
Ver receta →Con qué se monta un trago sin alcohol
El alcohol no solo emborracha: aporta cuerpo, amargor, calor en boca y una amargura de fondo que sostiene todo lo demás. Si lo quitas y no repones nada, queda un refresco. Estas cinco piezas son las que ocupan su sitio.
Acidez
15 a 20 ml de cítrico por cada 150 de baseEs lo primero que hay que subir y lo que más se olvida. Sin alcohol, un trago dulce no tiene nada que lo corte y se vuelve empalagoso al tercer sorbo.
Nojito (mojito sin alcohol) →Amargor
Cambia la soda por tónica, o añade unas gotas de amargos sin alcoholLa quinina o un amargo hacen el trabajo que hacía el alcohol: dan un fondo seco que impide que todo sepa a zumo. Es la diferencia entre un mocktail y una merienda.
Espresso tonic →Cuerpo y textura
Crema de coco, un sirope rico 2:1 o clara de huevoEl alcohol es viscoso y se nota en boca. Sin él, el líquido se vuelve fino y corre demasiado rápido. Reponerlo es lo que hace que el trago se sienta como un trago.
Piña colada sin alcohol →Sal y umami
Una pizca de sal, o sal de apio y unas gotas de WorcestershireLa sal realza todo lo demás y quita de golpe esa sensación de estar bebiendo un zumo. En los tragos salados es la pieza principal, no un adorno.
Virgin Mary →Especia y aroma
Jengibre fresco, hierbabuena golpeada o una infusión concentradaEl calor del jengibre imita en parte el que daba el alcohol, y el aroma llena el hueco que deja no tener destilado. Es lo que da carácter propio en lugar de parecer una versión recortada.
Ponche de hibisco y jengibre →
Lo que no funciona:El error habitual es compensar con azúcar. Sin alcohol que la equilibre, la dulzura se acumula y el trago cansa antes de la mitad. Si algo sabe plano, casi siempre falta ácido, sal o amargor — muy pocas veces falta azúcar.






