Licor base

Cócteles sin alcohol

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Un buen trago sin alcohol no es un refresco con una rodaja de lima encima. El alcohol aporta cuerpo, amargor y una sensación cálida en boca; si lo quitas sin reponer nada, queda un vacío que se nota en el primer sorbo.

La solución está en construir esa estructura con otras piezas: acidez de cítrico recién exprimido, amargor de té o de tónica, textura de siropes o clara de huevo, y aromáticos que engañen a la nariz. Preparados con ese criterio, aguantan la comparación de tú a tú — y quien conduce esa noche deja de beber agua con gas.

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