Licores caseros y maceraciones
Ver todo el recetarioHacer un licor en casa es más esperar que trabajar. Se pone la materia prima en alcohol, se deja reposar y el tiempo hace el resto: la piel de los cítricos suelta su aceite en unos días, las especias tardan semanas y las cortezas amargas pueden pedir un mes largo. La parte activa son quince minutos; el resto es paciencia.
Dos avisos que ahorran disgustos. El primero, macera cada ingrediente el tiempo que pida y no todos juntos desde el principio: lo que se pasa amarga y ya no hay vuelta atrás. El segundo, el azúcar va al final, cuando ya sabes a qué sabe la maceración — endulzar antes es decidir a ciegas.
4 recetas

Crema de whisky casera
Whisky irlandés, nata, leche condensada, un poco de café y cacao, batidos en un momento. Es la versión casera de la crema irlandesa tipo Baileys, y se diferencia de los demás licores caseros del recetario en algo importante: no macera ni hay que esperar, se hace en diez minutos y se puede beber ese mismo día.
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Licor café gallego
El de la sobremesa gallega, el de la queimada y el de después del cocido. Se hace con aguardiente de orujo —no con ron— y esa es toda la diferencia: el orujo aporta un fondo de uva que ningún otro destilado le da.
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Licor de café casero
La versión casera gana al original en lo que más importa: sabe a café y no a caramelo. Se hace en frío, con grano entero, y en tres días está listo.
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Limoncello casero
El licor casero por excelencia, y uno de los pocos que sale mejor en casa que comprado. Son tres ingredientes y quince minutos de trabajo; el resto lo hace el tiempo.
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