
Licor de café casero
La versión casera gana al original en lo que más importa: sabe a café y no a caramelo. Se hace en frío, con grano entero, y en tres días está listo.
Ingredientes
- 200 g de café en grano de tueste medio
- 750 ml de ron blanco, brandy o vodka
- 1 vaina de vainilla abierta a lo largo
- 300 g de azúcar moreno
- 150 ml de agua
Preparación
- Parte los granos con el reverso de un cuchillo hasta dejarlos en dos o tres trozos. Una infusión de tres días necesita esa superficie abierta para que el café salga a tiempo: enteros no llegarían, y molidos sueltan un poso del que después no hay manera de deshacerse.
- Ponlos en un frasco con el alcohol y la vainilla. Ciérralo y déjalo a temperatura ambiente entre 2 y 3 días, agitándolo una vez al día.
- No lo alargues más: a partir del cuarto día el café empieza a soltar los amargos del tueste y el licor se vuelve áspero. En frío no hay prisa, pero sí hay techo.
- Cuela por un colador fino y repite la operación con un filtro de papel de café. Ese segundo paso es el que separa un licor limpio de uno con el fondo turbio, y el único de la receta que pide esperar.
- Prepara el almíbar con el azúcar moreno y el agua, déjalo enfriar del todo y mézclalo con el café. Embotella y espera una semana antes de beberlo.
Notas del mixólogo
¿Se parece al Kahlúa?
Se parecen en la idea, no en el resultado, y la diferencia está en el azúcar. El Kahlúa es bastante más dulce, y lo primero que se nota al probarlo es el caramelo; esta receta parte de grano entero en frío y deja el café por delante. Con los 300 gramos de la lista sale francamente seco, más cerca de un Mr Black que de un Kahlúa. Si lo que buscas es un sustituto para un Carajillo o un Espresso Martini, súbelo a la mitad más y lo tendrás.
¿Hay alguna forma más rápida?
Tres días ya son la vía rápida: el licor café tradicional macera semanas. Se puede acortar más, pero siempre a cambio de algo. Con el café molido en vez de partido el extracto sale en unas horas, y el precio es filtrar dos o tres veces y que aun así el licor no quede del todo limpio. En caliente, calentando el alcohol con el café, baja a minutos, y es la peor de las opciones: el calor se lleva los aromas finos del café y deja en su sitio los amargos del tueste. Si tienes tres días, gástalos.


