Anuncio: Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt.
Herramientas básicas

La coctelera: Boston, cobbler y francesa

Tres diseños, tres filosofías. Cuál conviene según lo que prepares, cómo sellarla para que no se abra a media agitada y por qué la de tres piezas te va a traicionar tarde o temprano.

La coctelera es la herramienta que más define el resultado de un trago agitado, y sin embargo casi nadie se detiene a elegirla. Los tres modelos que verás en cualquier tienda no son variaciones estéticas: cambian la capacidad, la velocidad de enfriado y la probabilidad de que acabes con medio cóctel en la camisa.

Los tres tipos

La Boston son dos piezas: un vaso grande de metal y otro más pequeño, o bien metal y vidrio. Es el estándar profesional. Enfría rápido porque el metal conduce bien, tiene capacidad de sobra para dos tragos y se abre de un golpe seco. Su única pega es que necesita un colador aparte.

La cobbler es la de tres piezas con colador incorporado y tapita. Es la más cómoda para empezar porque no necesitas nada más, pero tiene un defecto conocido: al enfriarse el metal se contrae y la tapa se agarrota. Más de una vez tendrás que ponerla bajo el chorro de agua caliente para abrirla, con el trago dentro perdiendo temperatura.

La francesa o parisina son dos piezas de metal con una curva continua. Es la más elegante y la que mejor sella, pero tiene menos capacidad que una Boston y también exige colador aparte. Es una elección de gusto más que de rendimiento.

Cómo sellarla y abrirla

Llena el vaso grande con hielo hasta dos tercios y vierte los líquidos en el pequeño. Encaja el pequeño dentro del grande con una inclinación de unos veinte grados, no recto, y da un golpe firme con la palma en la base. Notarás el sellado por el sonido.

Para abrirla, sujeta la unión y golpea con el canto de la mano justo en el punto donde las dos piezas se separan. Nunca fuerces girando: deformas el borde y a partir de ahí no vuelve a sellar bien.

Los tres errores que arruinan el agitado

Poco hielo. Parece que menos hielo diluye menos, pero pasa lo contrario: con poco hielo cada cubo absorbe más calor, se derrite antes y el trago sale aguado y tibio. Llena hasta dos tercios como mínimo.

Agitar con miedo. Un agitado tímido no enfría ni airea. Debe durar entre doce y quince segundos, con fuerza, y terminar cuando el exterior de la coctelera esté escarchado: esa capa de hielo en el metal es la señal objetiva de que el trago está listo.

Reutilizarla caliente. Si acabas de agitar, el metal está a temperatura ambiente por dentro. Enjuágala con agua fría antes del siguiente trago o le robarás varios grados desde el primer segundo.

Publicidad
← Volver a la academia