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Técnicas

El hielo: el ingrediente que nadie mide

Es el único ingrediente que sigue actuando después de servir. Su tamaño, su temperatura y hasta su transparencia deciden si el trago aguanta veinte minutos o se aguada en cinco.

En una receta de cóctel el hielo aparece como "hielo, al gusto", si es que aparece. Pero aporta entre un veinte y un veinticinco por ciento del volumen final en forma de agua, más que muchos ingredientes que sí medimos al mililitro.

Más hielo enfría más y diluye menos

Es lo más contraintuitivo de la coctelería y por eso se hace mal en casi todas las casas. Poner dos cubos en lugar de llenar el vaso parece que va a diluir menos. Ocurre lo contrario.

Con poco hielo, cada cubo tiene que absorber todo el calor del líquido, así que se derrite entero y rápido. Con el vaso lleno, el calor se reparte entre muchos cubos, ninguno llega a derretirse del todo, la temperatura baja antes y el agua que se incorpora es menor. Llena siempre el vaso.

Cada tamaño tiene su función

El cubo grande, de cinco centímetros o más, tiene poca superficie en relación a su volumen, así que se derrite despacio. Es el indicado para tragos que se beben lentamente y donde el destilado manda: Old Fashioned, whisky solo, Negroni.

El hielo picado es lo contrario: máxima superficie, enfría de inmediato y diluye deprisa. Eso no es un defecto, es el efecto buscado en juleps, swizzles y tragos tiki, donde la dilución rápida forma parte del perfil.

El cubo estándar de cubitera es el de la coctelera. Ni tan grande que no enfríe al agitar ni tan pequeño que se deshaga en fragmentos.

Hielo transparente en casa

El hielo del congelador sale blanco porque el agua se congela desde todas las direcciones a la vez y atrapa aire y minerales en el centro. Ese núcleo turbio además se derrite más rápido y de forma irregular.

La solución casera es la congelación direccional: mete en el congelador una nevera portátil pequeña, sin tapa, llena de agua. Al estar aislada por los lados, el agua se congela de arriba hacia abajo y empuja las impurezas al fondo. A las veinticuatro horas sacas el bloque, descartas la parte turbia inferior y cortas el resto. Sale transparente como el de bar.

El hielo absorbe olores

Un cubo que lleva dos semanas en el congelador junto a un guiso sabe a ese guiso, y ese sabor acaba en el trago. Guarda el hielo en una bolsa cerrada y renuévalo cada semana. Es la explicación más frecuente de por qué un cóctel casero sabe raro sin motivo aparente.

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