Anuncio: Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt.
Vasos y copas

Cómo enfriar la cristalería y por qué importa

Un trago servido sin hielo no tiene nada que lo mantenga frío salvo el propio cristal. Una copa a temperatura ambiente se lleva por delante todo el trabajo anterior.

Puedes medir con precisión, remover treinta segundos exactos y colar dos veces. Si sirves ese trago en una copa que estaba en el armario, en noventa segundos habrá subido lo suficiente como para que el alcohol se note áspero. Es el paso que más resultado da por menos esfuerzo, y el que más se salta.

Tres métodos, de mejor a peor

El congelador es el mejor. Veinte minutos bastan y una hora es ideal. Si tienes sitio, deja siempre dos copas dentro: cuesta cero y te ahorra la espera.

Hielo y agua dentro de la copa mientras preparas el trago. Es casi tan efectivo y tarda un par de minutos, justo lo que dura el resto del proceso. El agua es importante: el hielo solo toca el cristal en unos pocos puntos, mientras que con agua el contacto es total y enfría mucho más rápido.

Solo agua fría del grifo. Es claramente el más flojo, pero sigue siendo mejor que nada si estás improvisando.

Cuándo es imprescindible

En todo lo que se sirve sin hielo: Martini, Manhattan, Daiquiri, Cosmopolitan, Negroni servido en copa. Ahí el cristal es literalmente el único aislante que tiene el trago.

En los tragos con hielo dentro es mucho menos crítico, porque el hielo compensa. Aun así, enfriar un vaso de highball antes de un gin tonic hace que el primer sorbo llegue mejor y que el hielo tarde algo más en empezar a derretirse.

Vaciar sí, secar no

Antes de servir, vacía la copa y dale un par de sacudidas secas. No la seques con un paño: le devuelves temperatura con la fricción y la mano, y encima dejas pelusa en un cristal que se va a mirar de cerca. Las gotas que queden son insignificantes frente a la dilución que ya lleva el trago.

Publicidad
← Volver a la academia